Felipe Rodríguez Torres

Perfecto programa doble con otra película a competición de la sección, Wild Foxes (Valery Carnoy), en su intento de reconstruir y reconfigurar las relaciones masculinas de amistad, Anoche conquisté Tebas, el primer largometraje de Gabriel Azorín, parte de una idea conceptual más que interesante. Una mirada a aquello que las relaciones de amistad masculinas callan o dejan –usando el símil cinematográfico– fuera de campo. Para ello, y como punto de partida, la cinta nos sitúa con un grupo de amigos, aficionados a los videojuegos de rol y estrategia bélica online, visitando las termas romanas de Bande, en Orense.

A partir de ahí, la cinta, naturalista en sus primeros compases, da paso a una suerte de realismo o naturalismo mágico –que ya se había dejado vislumbrar en una secuencia del inicio, cuando el punto de vista se reconvierte en una representación fidedigna de la perspectiva cenital propia de los videojuegos mencionados previamente, anegando a los protagonistas del relato casi a meros píxeles en la inmensidad del background– para, en un interludio místico que entremezcla apps móviles, astronomía e incluso astrología, trasladar a personajes y espectadores a una suerte de tiempo múltiple, donde los protagonistas se convierten en sus avatares digitales y estos últimos se reconvierten en seres humanos con emociones y sentimientos.

Es ahí donde la obra entrega sus mayores aciertos. Unos protagonistas que –a partir de un ritual con intermezzo musical mediante, que busca equilibrar la puesta en escena teatral con la cinematográfica– abrazan emociones y sentimientos ocultados durante la primera parte del metraje en conversaciones superficiales y banales mientras sus avatares de la ficción, esos ‘héroes’ y ‘guerreros’ romanos, son presentados desde una perspectiva de los cuidados asociados siempre a las figuras femeninas, dinamitando la épica histórica asociada a ellos. El problema, que la cinta cae en muchos momentos en una suerte de autocomplacencia que lastra la, por otra parte, más que interesante propuesta, diluyendo sus múltiples aciertos.