Tal y como anunciamos el mes pasado, celebramos ahora el número 200 de la revista con la publicación de una edición especial dirigida total e íntegramente por la cineasta Carla Simón. Un número inédito hasta ahora en nuestra trayectoria que llega junto a este otro de verano que el lector tiene en sus manos y que es más breve de lo habitual porque, como suplemento del otro, ha quedado reducido a su esqueleto mínimo. Hemos mantenido apenas nuestra consabida crónica del Festival de Cannes que había quedado pendiente, los estrenos más esenciales de los que podrán verse estos dos meses de julio y agosto y las principales reseñas de lo que ha sucedido en el panorama de la actualidad cinematográfica: festivales, ciclos o exposiciones.

Y hemos estado concentradas en poner todos nuestros esfuerzos por hacer posible el número de Carla Simón, una experiencia única que esperamos, tal y como dice ella, “disfrutéis tanto como nosotras lo hemos disfrutado al prepararlo”. Trabajar junto a Carla, desde la puesta en común de las primeras ideas hasta la materialización página a página del número, ha sido un proceso poderosamente inspirador. Los contenidos diseñados por ella no solo ponen sobre la mesa toda su capacidad creativa, sino también su apasionante inquietud reflexiva, su cuidado al detalle, su particular forma de observar y escuchar para crecer junto a los demás y, en este sentido, también su grandísima generosidad. Con las páginas que ella ha pensado la revista invita a los lectores a entrar en su universo cinematográfico y cinéfilo, pero también, casi a imagen y semejanza de lo que ofrecen sus películas, abre una puerta a su mundo más personal. Porque Carla ha invitado a escribir y a conversar a muchos de sus amigos y compañeros de profesión con los que comparte intereses y dilemas artísticos, ha abierto su diario de montaje de Alcarràs (junto a Ana Pfaff), ha incluído fotografías familiares que han formado parte de sus procesos de elaboración de las películas y ha dirigido varias cartas a algunas de las cineastas que más le han influenciado. Se desprenden de los distintos artículos incluídos muchas de sus inclinaciones artísticas y cinematográficas, pero también existenciales; como su particular atención hacia la educación como forma de transmisión y experiencia transformadora que, desde el cine, nos abre a la vida y hace más bello el mundo. O también la importancia específica que para ella tienen los procesos creativos (propios y ajenos), y no solo el resultado final, para introducir nuevas formas más colaborativas y compartidas de atraversarlos. Abrazar la fragilidad, la duda o incluso el fracaso como parte esencial de esos procesos permite además poner en cuestión otros conceptos asociados tradicionalmente a la creación artística y quizá ya caducos como son la idea del genio (como alguien por encima del bien y del mal) o la de las películas como obras maestras.

Acompañar a Carla en la gestación de este número ha sido estimulante en fondo, pero también en forma (gracias además al magnífico trabajo de nuestra directora de arte, Itala Spinetti) y nos permite seguir explorando a partir de ahora en algunas de las direcciones que hemos abierto junto a ella. Pero poner en marcha el número dirigido por Carla ha sido inspirador también por su nivel de implicación y dedicación. Mientras trabajábamos en ello se le cruzaron las últimas semanas de montaje y posproducción de Romería, la feliz selección de la película en la sección oficial del Festival de Cannes, la vorágine del estreno allí y casi, casi, el nacimiento de su hija, que coincidió precisamente con el cierre del número. Así que es bonito pensar que, de algún modo, quizá esta experiencia pueda formar parte de una cierta reconsideración, recopilación o resumen de lo hecho hasta ahora por la cineasta, pero sobre todo como puerta abierta a todo lo nuevo que queda por venir. ¡Muchas gracias, Carla, por tanto!

Nosotros nos despedimos así hasta septiembre, pero no sin antes dar la bienvenida a Jonay Armas, compañero y firma esencial en la revista desde hace doce años que, aprovechando la celebración de los 200 números, entra a formar parte de nuestro Consejo de Redacción, ese grupo de colaboradores que de manera más directa participan en la elaboración de los contenidos de cada número. ¡Feliz verano!

Jara Yáñez