¿Cómo trascender y sanar las heridas de la historia de un país? ¿Es demasiado pronto para hacerlo? La película de Trương Minh Quý es una historia de amor y pérdida en el contexto de la compleja historia de Vietnam. La trama sigue a Việt y Nam, dos jóvenes mineros del carbón que mantienen una relación secreta y deben enfrentar su inminente separación debido a que Nam planea emigrar. Minh Quý muestra una historia sobre la vida y la muerte, el amor y el dolor, a través de una suerte de realismo mágico donde las imágenes contrastan entre sí, pasando de un naturalismo abrumador a una ensoñación mágica que roza la fantasía.
El tiempo es como el agua que fluye hacia el futuro, esto lo indica a través de los ríos y el mar, que serán una constante a lo largo de la cinta, y en ese lugar, un fondo negro azabache acoge a los dos protagonistas mientras pequeñas luces brillan por todo el encuadre. Estas luces pueden parecer estrellas, pero en realidad son las piedras preciosas que esconde la mina. En medio de esta falsa galaxia, los dos amantes se reconocen. Esta especie de alucinación fílmica captura el espíritu de la cinta; lo que inicialmente parece el cielo estrellado se convierte en otra cosa. Sin embargo, al construir esta alquimia, el resultado es incluso más bello. La textura que se genera con este juego, que también da paso a la devastación más absoluta por momentos, proporcionan un fondo y un carácter corpóreo a la parte más onírica de la película. La manera de conseguir la belleza en sus imágenes y transmutar el sentido original de las mismas es uno de los grandes aciertos (que no son pocos) de la película.
Un viaje sensible y silencioso que recorre la historia de Vietnam desde el presente, un intento de recuperar el pasado y la dualidad hacia el futuro que engloba el tiempo infinito a través de una historia queer delicada y sensible. Con esta cinta, Trương Minh Quý explora las heridas abiertas de un país que todavía está transitando los traumas de su historia, uno de los sucesos más duros del siglo XX que, aunque no carente de dolor, trata de buscar nuevos caminos para explorar estas heridas haciendo principal hincapié en el amor. A través de una lírica tanto de imágenes como de los tiempos Minh Quý forma una búsqueda del instante cinematográfico mediante el mito y la metáfora y una exploración de la necesidad de amar y ser amado que aporta a los chicos y a la familia un lugar casi físico de esperanza y unión. Independientemente de que se encuentren bajo tierra, debajo de un árbol o en medio del océano, forman entre ellos ese lugar seguro en el que el interior de una mina puede ser tan bello y abierto como un cielo estrellado.
Clara Tejerina











