Àngel Quintana

En el transcurso de una fiesta para adolescentes, Jake baila abrazado a un cartón con un dibujo de Betty Boop. Alguno de sus compañeros del campus indica que la situación es la imagen perfecta de la soledad en que se encuentra el joven. The Plague de Charlie Polinger podría considerarse como un retorno al tema de la crueldad de la infancia, pero también como una reflexión sobre la dificultad que se experimenta en la adolescencia ante la visión de un cuerpo que cambia. Jake es un niño que tiene un extraño herpes en la espalda que participa en un campus de waterpolo. Los compañeros llevan a cabo una serie de juegos crueles consistentes en considerarlo como un apestado. Jake lleva su soledad y marginación en silencio hasta que se cruza con Ben, un chico que intenta comprenderlo, que intenta saber por qué es diferente. El contacto de Ben con Jake sirve para que los compañeros del campus también lo señalen y lo acaben considerando como un nuevo apestado. El espacio cerrado del campus podría ser como la isla de El señor de las moscas de William Golding, un espacio de relativa calma en el que se podría crear un sistema de organización humano, pero que acabó siendo dinamitado por una crueldad latente dentro de unos niños que acaban autodestruyéndose. Charlie Polinger parece realizar una metáfora del bullyng, pero va más allá al incidir en una curiosa visión del cuerpo adolescente como espacio de diferencia, de tránsito y de constitución de la personalidad. A medio camino entre el cuento cruel y cierto cine fantástico, Charlie Polinger realiza una pequeña pero notable ópera prima.