El encuentro entre lo literario y lo cinematográfico ha sido una constante en los trabajos previos de Alejandro Agresti, siendo este último en el que de forma más natural entreteje ambas disciplinas en la pantalla. Tras una primera escena en un viejo cine en el que se proyecta Luna nueva (Howard Hawks, 1940), el Hollywood clásico aparece como inspiración y aspiración narrativa. El cineasta argentino edifica desde esta premisa la historia de Beto/Yuri e Inés, los únicos dos espectadores en la sala, que deciden empezar a conocerse sin revelar al otro ningún dato sobre su vida. Ambos quedan así enmarcados en una diégesis espontánea y conjunta, que consta de un único escenario –el bar Brighton de Buenos Aires–, sobre el que interpretan sus papeles inventados: él, un astronauta retirado; ella, una escritora de renombre.

Lo literario surge primordialmente en las voces en off de los protagonistas, que se suceden como interludios entre sus citas para preguntarse por el personaje que han creado y por el temor a traspasar los límites con el desconocido que tienen delante. La distancia del encuadre que toma Agresti se ajusta a la intimidad de ambos, eligiendo el primer plano y la escasa profundidad de campo para acceder a los gestos y miradas que surgen en sus largas conversaciones. Estas, registradas en un montaje constante de planos y contraplanos con pequeños escorzos que permiten a uno invadir el plano del otro paulatinamente, marcan la diferencia entre ese tiempo compartido y aquel que ocurre ‘fuera’ de su historia. La apuesta metaficcional se desarrolla en un equilibrio inestable entre melancolía y sentimentalismo, que en ocasiones pone en evidencia la adopción directa de ciertos códigos dramáticos y estéticos del cine clásico. No obstante, la película se sostiene en esa libertad para fantasear con la propia identidad y en su capacidad de dotar de un tono imaginario al ‘relato’ escrito para la pareja. Ese consabido relato que depende, una vez más, del tiempo como materia prima de las relaciones humanas, que vuelve a situar el encuentro fortuito como detonante y que culmina en un compasivo retrato costumbrista de la soledad y el escapismo.

Nacho Álvarez


Argentina, Francia, 2024 Guion: Alejandro Agresti
Montaje: Glenda Daus y Alejandro Soler Fotografía: Marcelo Camorino
Intérpretes: Eleonora Wexler, Luis Rubio, Antonio Agresti, Carlos Gorosito
Distribución: Syldavia Cinema Estreno: 20 de junio