El dispositivo legal de las adopciones en España es cerrado. Tanto padres biológicos, como los futuros padres adoptantes deben saber que el proceso de adopción es permanente. De este modo, el adoptado en cuestión, debe abandonar su pasado, su identidad previa. Precisamente, es esta resolución jurídica la que introduzca e intente explicar la razón por la que Jenifer tacha y omite su apellido heredado, ya que, la historia de la cineasta Jenifer de la Rosa Martín, inicia en esa pérdida difusa. La película arranca con la recopilación de las imágenes del desastre que provocó el volcán Nevado del Ruiz el 13 de noviembre de 1985. Una catástrofe en la que murieron alrededor de 23.000 personas y estuvo a punto de suponer la desaparición del municipio de Armero. En medio del horror, afloraron las desapariciones y la separación forzada e incluso compara venta de niños en lo que sería el inicio de uno de los periodos más convulsos de la historia de Colombia.
Será este contexto de incertidumbre en el que se inserte el alma del documental. A través de su propio viaje hacia sus orígenes difusos, la directora propondrá un diálogo intimista entre la tragedia del volcán, el desamparo de los supervivientes y su búsqueda identitaria. A través de un relato en primera persona, la experiencia personal traza una inhabitual frontera entre el enfoque de la directora y la vivencia del personaje, haciendo que la marca política se mezcle con la marca sentimental. El choque cultural, la aparición del desarraigo o la inequívoca certeza de un pasado arrebatado, harán que lo que a priori es una experiencia individual se vuelva universal. Su disposición transparente del armazón argumental no rehúye en ningún momento la cuestión de la legitimidad o la distancia proveniente del privilegio occidental; de este modo, se irá construyendo una sólida investigación acerca de la violencia institucional y gubernamental en una nación que estaba por vivir uno de los periodos más oscuros de su historia.
Felipe Gómez Pinto











