La era de los descubrimientos

¿Qué sabemos de la historia del cine? Esta parece ser la pregunta que lleva años haciéndose (y haciéndonos) Olaf Möller, programador de una de las secciones más estimulantes del Festival de Rotterdam y del circuito internacional de festivales. Cinema Regained presenta películas contemporáneas, fundamentalmente documentales, y redescubrimientos, muchas veces relacionados. Pero, antes que cualquier otra cosa, indaga en momentos de la historia del cine ocultos o cuando menos muy desconocidos: un festín para los más curiosos.

Por empezar por algún lado, tomemos No Magic for Socialists, de Htoo Lwin Myo, centrada en un momento de la historia de Myanmar, cuando, en 1962, tras un golpe de Estado, el nuevo gobierno de orientación marxista, prohíbe las películas de género con elementos fantásticos o sobrenaturales. Htoo Lwin Myo entrevista a algunas de las estrellas de aquel cine, que comentan ciertas escenas de unas películas de artesanales efectos especiales, todo un subgénero que pone en evidencia nuestro desconocimiento de los géneros populares en cinematografías periféricas. Otro tanto sucede con una cinematografía mucho más poderosa como la surcoreana. Korean Dream: The Nama-jinheung Mixtape es una película de montaje en la que Lee Taewoong combina fragmentos de las producciones de una empresa, la Nama-jinheung del título, de los años setenta y ochenta, principalmente, con noticiarios de la época que contextualizan un cine que no podía permanecer inmune a los conflictos políticos de la Guerra Fría y las relaciones con el vecino del norte. Pero quizás el descubrimiento más fascinante sea el de Todo parecía posible, sensible y muy personal evocación de Ramón Rivera Moret sobre una serie de películas realizadas en Puerto Rico en los años cincuenta, poco después de que la isla caribeña se convirtiera en ‘estado libre asociado’ de Estados Unidos. Fue entonces cuando el primer gobierno electo puertorriqueño impulso una unidad educativa cinematográfica que realizó toda una serie de películas que promovieron una suerte de utopía comunal, social y nacional que anticipa, sin ir más lejos, el discurso de un Bad Bunny en canciones como Lo que le pasó a Hawaii.

Lo que sucede es que en ocasiones la evocación es imposible y ya solo cabe la recreación de aquello que no existe o no se conserva. En The Death of Dracula ocho directores húngaros recrean en ocho capítulos la primera película, de 1921, en la que hacía aparición el personaje de Dracula, todo ello a partir de las pocas fotografías conservadas. Pero si The Death of Dracula tiene algo de fake (el blanco y negro, los modos del cine mudo), Saturn Return, de Daniela Zahlner, propone una revisitación moderna del universo de la primera productora austriaca, la Saturn, especializada en películas eróticas. Es decir, una revisitación que es también una puesta al día de lo que hoy podemos entender como erotismo, también su propia representación. Por su lado, Yuriy Repik indaga en S. Parajanov. Delayed Premiere (1995) en un proyecto inconcluso de Sergei Parajanov (The Kyiv Frescoes, 1965). No era la única película sobre Parajanov en Cinema Regained, ya que a la recuperación del cortometraje de Repik habría que sumar el largometraje biográfico The Lilac Wind of Paradjanov, de Ali Khanraev, con unas poderosas imágenes de archivo que muestran al cineasta armenio (Parajanov o Paradjanov, indistintamente en unas y otras películas) como toda una fuerza de la naturaleza.

S. Parajanov. Delayed Premiere (1995), de Yuriy Repik

Sin duda, el gran protagonista de esta sección de Rotterdam es el archivo. Utilizado de formas muy diversas y contradictorias, por supuesto. En manos de Péter Lichter, en The Grey Machine el metraje encontrado sirve para ilustrar pretendidamente un texto apócrifo de Edgar Allan Poe, pero la densidad expositiva convierte las imágenes en una sinfonía puramente abstracta. En las de Sami van Ingen, Cast of Shadows recrea la vida y los rodajes de Robert J. Flaherty, su bisabuelo. Pero la utilización del ingente archivo familiar la pone Van Ingen al servicio de la reivindicación del papel jugado por Frances, la mujer de Robert, y sus hijas, Barbara y Monica, en la realización y producción de películas tan míticas como Nanook o Moana y en la construcción de un legado a través de iniciativas como el Flaherty Seminar.

A partir de imágenes de documentales medioambientales de los años ochenta, el ucraniano Oleksiy Radinski lanza en Where Russia Ends una diatriba contra la vocación expansionista de Rusia, aquí sirviéndose de una voz en off que recuerda la de Chris Marker en Lettre de Sibérie. Ahora sabemos que la relación entre Ucrania y Rusia nunca fue tan buena como pudiera haber parecido. De hecho ya estaba presente en una opereta dirigida por Edgar G. Ulmer en 1938, Cossacks in Exile, película norteamericana hablada y cantada en ucraniano, en la que un grupo de cosacos ucranianos se han de refugiar en tierras turcas huyendo de una invasión rusa. La historia, que no deja de repetirse.

Jaime Pena