Àngel Quintana
En el balcón vacío (1962) de José Miguel (Jomí) García Ascot es una de las más importantes películas sobre la experiencia del exilio republicano producida y rodada por exiliados. El punto de partida es el guion escrito por la poeta María Luisa Elío, que en la película se pregunta por qué cuando era niña tuvo que abandonar su hogar para llevar a cabo un largo camino hasta México. Desde la ausencia, la poeta se propone recuperar los lugares de su infancia, residuos de un mundo fantasmagórico, de un paraíso perdido que le fue arrebatado. La película recoge el espíritu de la llamada segunda generación de exiliados, los niños que marcharon junto a sus padres y que tomaron conciencia de su situación en la edad adulta. El director de la película, García Ascot, era profesor de literatura en la facultad de Letras de México D. F., donde creó el cine-club universitario. Allí entró en contacto con Emilio García Riera, hijo de exiliados y considerado uno de los grandes historiadores del cine mexicano. La película se empezó a rodar con 4000 dólares provenientes de la venta de cuadros de pintores exiliados. García Ascot quería que la película fuera un auténtico documento sobre la experiencia interior de los que crecieron en el exilio, por lo que su rodaje tuvo un carácter no profesional, realizándose a lo largo de cuarenta domingos. La singularidad de la película no reside en su tema, sino en su textura formal y en el modo en que el relato en primera persona se articula como la crónica de una pérdida, presentada desde la melancolía que implica el deseo de recuperar un mundo ausente. Toda la narración está enunciada desde la memoria y está formada por una serie de escenas elípticas, que tienen su punto de partida en la Guerra Civil española, vista como la irrupción de algo cruel en el mundo de la inocencia infantil. La protagonista de la película, Gabriela vive la guerra en la zona franquista, en Pamplona. Allí tomó conciencia de la huida de su padre. Junto con su madre, huye hacia la zona republicana, donde descubre que su padre ha muerto e inicia el camino hacia el exilio, con una larga parada en un colegio francés. En los momentos finales, Gabriela, convertida en una mujer, pasea por México D. F. mientras sueña en volver al balcón vacío de la casa que abandonó
En el balcón vacío está interpretada por la niña Nuri Peña y la actriz Conchita Genovés, y fue realizada enteramente por técnicos y actores exiliados. A pesar de haber ganado el Premio de la Crítica en el Festival de Locarno de 1962, permaneció durante muchos años olvidada. La película nunca entró en los circuitos comerciales, pero tuvo una fuerte difusión a partir de los centros de exiliados. El escritor Gabriel García Márquez quedó conmocionado por ella y dedicó su libro Cien años de soledad a Jomí García Ascot y María Luisa Elío. La recuperación de la versión restaurada de la película supone un auténtico acontecimiento.











