La presencia en la ausencia (y viceversa)
Antonella Sudasassi Furniss apoya su cinta Memorias de un cuerpo que arde en la voz de tres mujeres que no quieren ser filmadas, y es precisamente la negativa la que ayuda a germinar un dispositivo que vuela entre la ficción y la realidad. No es a través de la disolución de sus fronteras, sino en los huecos de una en los que se introduce la otra, funcionando como herramienta de reconstrucción y ampliación. La voz, o la mirada, casi imposibles de extraer de su cuerpo, existen aquí desligadas, y generan a su vez –a través de esa limitación– una nueva figura que abarca extremidades distintas.
Walter Salles ubica Aún estoy aquí en el Brasil de la dictadura, entre 1964 y 1985, partiendo de la ‘desaparición’ del ingeniero Rubens Paiva en 1971. Ese año Euridice (su mujer) quedará a cargo de sus hijos, y más tarde de su condición de viuda. La película encuentra en las fotos familiares su mayor fuerza discursiva para hablar de la memoria entrecortada del país. En un momento dado, la familia se retrata en fotografía sin su padre, radiografiando así la ausencia y dando cuenta a los medios de la desaparición. Ese mismo ejercicio es el que despliega el cineasta en el Brasil de hoy, rescatando las memorias de Marcelo Rubens Paiva, para delinear, esta vez desde el retrato cinematográfico, dos tipos de ausencias: por un lado las que se materializan en los entornos que conviven con esas desapariciones y secuestros (que aún hoy siguen golpeando), y por otro lado, la del recuerdo (del propio país y del individuo). La película (sin eludir que ella misma es una historia fragmentada por el tiempo) termina generando todo un discurso sobre la lucha contra el olvido a través de gestos individuales.
Limónov (Kirill Serebrennikov), por su parte, se sirve de un dispositivo que pretende abarcarlo todo, una saturación de imágenes y voces en off que retratan múltiples escenarios –dentro y fuera de la ficción– en constante desplazamiento. Un Eduard Limonov en fuga, transitando geografías, ideologías y roles que, en su velocidad, no solo amplifican la impersonalidad y la distancia, sino que también lo vacían de una identidad más allá de la grotesca y enfadada. A medida que avanza, esta estructura inicial se descompone, generando una puesta en escena más abstracta donde los espacios y los tiempos se confunden. La conversación entre estos dos bloques, lejos de construir una biografía de causa-efecto, fragmentan aún más su figura, acentuando la imposibilidad de cohesión en su vida y convirtiendo la ausencia en el núcleo del relato. Así, la película no solo muestra a un personaje errante, sino que lo diluye en su propia contradicción, transformándolo en una presencia que, paradójicamente, se desmaterializa a medida que se intenta capturar.
María Sampedro Laca
Estrenos de la semana (del 11 al 24 de febrero de 2025).
Críticas en Caimán Cuadernos de Cine núm. 196:
- Memorias de un cuerpo que arde (Antonella Sudasassi Furniss)
- Aún estoy aquí (Walter Salles)
- Limónov (Kirill Serebrennikov)











