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La revista Sight&Sound está recogiendo firmas para la carta abierta que Tilda Swinton, Mark Cousins y Thierry Frémaux han enviado en apoyo a Naum Kleiman y a su equipo en el Museo del Cine de Moscú. Las firmas pueden enviarse a s&s@bfi.org.uk. A continuación reproducimos la carta traducida al castellano:

Al Primer Ministro del gobierno ruso, Dmitry Medvedev:

Las películas rusas y soviéticas han estado entre las mayores obras de arte del pasado siglo. Los cineastas y amantes del cine de todo el mundo (en Europa, América, Asia y demás) hemos sido enriquecidos por ellas. Vemos los filmes de Sergei Eisenstein y mucho más y, al hacerlo, descubrimos las formas particulares y únicas que puede tomar esta forma de arte.

Nosotros, por supuesto, no podemos ser los guardianes de esta herencia, de estos tesoros. Confiamos en los grandes historiadores rusos del cine para que sean guardianes de la llama de estos filmes, para que nos ayuden a entender por qué su valor es incalculable.

Quienes hemos conocido a Naum Kleiman sabemos que es el primero entre esos académicos. Durante décadas, ha protegido y presentado brillantemente los logros de Eisenstein, Boris Barnet y muchos otros cineastas. Kleiman y su equipo en el Museo del cine de Moscú han mostrado durante una generación entera, juicio, generosidad y erudición de primera clase mundial, y de la que todos los archivos y cinematecas pueden aprender.

Por tanto, estamos profundamente preocupados al oír que Kleiman y su equipo han sido apartados de su papel como guardianes de la llama. No conocemos las complejidades políticas de lo ocurrido, pero queremos protestar, de la forma más fuerte posible, contra los erróneos cambios en el liderazgo de la política cinematográfica rusa.

Igual que en 1968, cuando cineastas tan distintos como Orson Welles y Carl Theodor Dreyer escribieron al gobierno francés, denunciando el despido de Henri Langlois, queremos decir: este Museo del Cine no es solo vuestro, también es nuestro. Y confiamos en Kleiman y su equipo. Han demostrado su valía y podemos aprender de ellos. Respeten su conocimiento y su integridad, sean conscientes de lo sabios que serán celebrando y confiando en ello en beneficio del negocio humanitario de establecer las bases de la cultura del futuro sobre las profundas e incalculablemente preciosas raíces del pasado; y, por favor, den marcha atrás en sus decisiones.

Llamamos a otros cineastas de todo el mundo para respaldar o firmar esta declaración, en solidaria y cinéfila amistad.

Naum Kleiman