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Retour à Reims (fragments) (Jean-Gabriel Périot). San Sebastián 2021 – Zabaltegi

En su película anterior, Nuestras derrotas (2019), Jean-Gabriel Périot proponía un juego interesante: un grupo de alumnos y alumnas de un instituto de la periferia parisina recreaban escenas de películas de los años sesenta y setenta para reflexionar y debatir políticamente a partir de sus imágenes. Su nuevo film, Retour à Reims (fragments) (2021), amplía esta perspectiva en una vertiginosa puesta en abismo: un libro autobiográfico del filósofo Didier Eribon le sirve como punto de partida para lanzarse a una investigación audiovisual que incluye películas clásicas francesas, documentales y programas de televisión, entre otros materiales, en medio de los cuales intenta encontrar una voz propia. El objetivo es preguntarse cómo se ha representado y representa a la clase obrera en el cine, a partir de la historia de los padres de Eribon. Pero los resultados van mucho más allá: a la vez historia íntima y retrato colectivo de una época y una condición social, relato lírico y ensayo político, Retour à Reims es una narración épica que atraviesa el siglo XX para terminar hurgando en los seísmos del XXI.

Este crítico no puede evitar sentir debilidad por la primera de las dos partes en las que Périot estructura su film, allá donde la voz narrativa (la actriz Adèle Haenel) y las imágenes que nos ha legado el cine francés al respecto (de Germaine Dulac a Jean Vigo, de Jean-Daniel Pollet a Chris Marker) tejen una evocación fascinante que va de la emoción que provocan los recuerdos personales de Eribon a la descripción de una lucha política aniquilada como tal por la irrupción del ‘estado del bienestar’ en los años sesenta y setenta. Pero tampoco se puede negar la energía casi colérica del segundo acto, sus preguntas angustiadas: ¿cómo es posible que los mismos que sufrieron la guerra y la posguerra, los que se enfrentaron a la violencia del capital y sus excesos durante el ‘desarrollismo’ económico posterior, hayan acabado votando a la extrema derecha? ¿Acaso tiene que ver en ello que la belleza de aquellos filmes se haya convertido en esa dudosa estética posmoderna que habita ahora en la televisión y en Internet? Gran parte de la honestidad y dignidad del film de Périot reside en que nunca cae en la respuesta fácil ni en la banalidad del gesto complaciente. La guerra está en otra parte.

 

Retour à Reims (fragments) (Jean-Gabriel Périot). CANNES 2021- Quincena de los realizadores

Périot recibió de su productora Marie-Ange Luciani el encargo de llevar al cine el libro homónimo de Didier Eribon. El resultado es un brillante ensayo político, a partir de una muy personal y libre adaptación, que resulta de rescatar apenas algunos fragmentos de la obra original, trasladarlos al film a través de la voz en off de Adèle Haenel, y ofrecer una relectura audiovisual elaborada a partir de una rica selección de imágenes de archivo recuperadas, después de un laborioso proceso de documentación, de material audiovisual francés (cine y televisión) de los años 50 a la actualidad. Dividida en dos movimientos (que a su vez se  fraccionan en distintos episodios), y un epílogo, la película es abiertamente fragmentaria (como especifica su título) y quizá algo irregular en el equilibrio entre sus partes pero igualmente reveladora.

La obra de Eribon es poliédrica y muy amplia. Périot se centra, sobre todo en su primera parte, exclusivamente en lo que se narra sobre la historia de la abuela del autor para, a través de su ella (que escuchamos en off) y de la de todas las mujeres de Francia (que entendemos a través de las imágenes) reconstruir la historia de la clase obrera en Francia y de su lucha. El hecho de que sea Haenel quien da voz a lo escrito por un hombre, resulta toda una declaración de intenciones para poner en marcha el tan necesario ejercicio de reescritura histórica a través de la presencia, el rol y la voz de las mujeres. Es precisamente lo que hace Périot que pasa de lo personal del personaje del libro de Eribon -una mujer que buscó ser libre para acabar siendo humillada- a elaborar la historia de todas las mujeres que vivieron la sumisión y la resignación en los cincuenta y sesenta, y que buscaron su emancipación, sin mucho éxito, durante los setenta. Todo ello vinculado a la degradación del sistema educativo, el trabajo de los menores, la pobreza y la miseria o los sistemas de explotación y de trabajo en cadena a través de obras audiovisuales de un enorme poder expresivo.

La segunda parte del film resulta más abocetada, menos definida, quizá más amplia y ambiciosa y narra la desaparición de la clase obrera en el seno del Frente Nacional.

Pero el film de Pèriot no es solo un particular recorrido por la historia de la lucha de clases en Francia sino, sobre todo, la de su representación audiovisual, la de los modos y maneras a través de los cuales se ha narrado en la televisión y el cine. Hay en Retour á Reims una evolución del material fílmico que pasa de la textura del 16 mm de películas observacionales y documentales de creación de los años cincuenta a setenta, a la suciedad del vídeo de la televisión a partir de los ochenta y de un tipo de imágenes que desarrollan el lenguaje televisivo que conocemos hoy. En definitiva, se trata de un film inteligente, revelador, elocuente, valioso y combativo que se ha llevado la mayor ovación vista hasta la fecha en la Quincena de los realizadores.

Jara Yáñez

 

Didier Eribon, nacido en Reims y biógrafo de Michel Foucault, fue rechazado por su padre. Su delito era su homosexualidad. Marchó a Paris y acabó sacando una plaza en la universidad. Tras la muerte de su padre regresó a su ciudad natal para reconciliarse con su madre y descubrió que aquel universo obrero, marcadamente comunista, había cambiado. Su madre había votado al Frente Nacional. ¿Qué pasa cuando te enteras que aquellas personas cercanas a tí, que eran comunistas, votan ahora por la derecha racista? Partiendo de esa premisa, Eribon escribió en 2009 un ensayo magnífico en el que el tema no es únicamente donde estaba la clase obrera sino investigar porqué había fracasado toda utopía de la izquierda. En 2019, el director teatral Thomas Ostermeier adaptó algunos fragmentos del ensayo en una obra de teatro, en la que una voz femenina -Irène Jacob- leía desde una cabina radiofónica algunos capítulos centrales del libro, mientras se proyectaban imágenes en paralelo.

Jean-Gabriel Périot retoma algunas de las ideas del montaje de Ostemeier y da voz a la actriz Adèle Haenel, despojando a su adaptación de toda referencia, tanto a la homofobia de la figura paterna, como al relato de los años universitarios de Eribon. Retour à Reims parte de metraje encontrado -Germaine Dullac, Jean Renoir, Jean-Luc Godard, entre otros…- para establecer un relato sobre la vida en Reims, la condición de la mujer en un entorno patriarcal y la vida cotidiana en un mundo marcado por la diferencia de clases, dando la vuelta a todos los mitos del milagro económico. En este contexto surgen dos reflexiones importantes. La primera tiene que ver con la idea de que el trabajo es un castigo -tal como reconocía Rossellini en Europa 51– y la segunda, con que la mujer se había convertido en la esclava de un mundo sin oportunidades. En la segunda parte, Périot habla del momento en que el partido comunista se convirtió en el partido de la clase obrera y se pregunta por qué fracasó, por qué la izquierda dejó de generar esperanza y porqué la política antimigratoria ha salido tan rentable a la extrema derecha.

Existe en el discurso una cuestión clave: la preocupación de considerar si el fracaso del comunismo fue debido a que era una receta contra el malestar, pero no acabó imponiéndose como una alternativa política. La crisis del comunismo tiene que ver con el escepticismo frente a la izquierda generado después de la victoria de François Mitterrand en Francia en 1981. ¿Dónde se encuentra hoy la izquierda sin plantear una preocupación social? Périot juega lúcidamente con multitud de imágenes de archivo, llegando a recuperar una entrevista con Georges Marchais -antiguo líder del Partido comunista francés- en la que frente al paro se muestra reacio a la emigración. Retour à Reims es una disección brillante y equilibrada de nuestro presente, explorando las barbaridades del pasado y los múltiples fallos no asumidos. En el epílogo, nos sitúa frente a las manifestaciones diversas que marcaron el paisaje parisino en 2019. ¿Puede el malestar convertirse en el inicio de una nueva política? Périot cree en la esperanza.

Àngel Quintana

 

Basado en el ensayo autobiográfico y sociológico del escritor Didier Eribon, publicado en 2009, el nuevo trabajo de Jean-Gabriel Périot (Une jeunesse allemande, Nos défaites) extrae un hilo argumental de la polifonía desplegada en el original para construir su documental de archivo en torno a la memoria de la hija de una humilde familia de clase obrera (a la que pone voz Adèle Haenel), que reflexiona en voz alta sobre la estructura social, la violencia de la sobreexplotación laboral y las bases ideológicas y económicas del capitalismo, a partir de cómo ese marco condiciona y explica no solo las condiciones de vida de su familia y de la clase trabajadora en su conjunto (a lo largo de todo el siglo XX), sino también su manera de pensarse a sí misma, de actuar en la esfera pública e incluso de votar a opciones muy diferentes –e incluso antagónicas— con el paso del tiempo y a medida que las condiciones sociales iban transformándose. Sobre ese relato en off, Périot rastrea, en primer lugar, la presencia de la clase obrera en la historia del cine francés, y posteriormente en el ámbito del ecosistema audiovisual (con la televisión como vector dominante), de tal manera que unas veces el relato parece ilustrar las imágenes y en otras son estas las que se dirían concebidas para dialogar con la narración. Pero sucede que, en el primero de sus dos movimientos, la mayoría de esas imágenes proceden de la memoria histórica del cine galo (por la pantalla desfilan imágenes de películas como Ménilmontant, de Dimitri Kirsanoff; Journée de printemps y Zéro de Conduit, de Jean Vigo; De haut en bas, de Georg Wilhelm Pabst; Celles qui s’en font, de Germaine Dulac; Pourvu qu’on alt l’ivresse, de Jean-Daniel Pollet; Les Copains du dimanche, de Henri Aisner; Le Joli mai, de Chris Marker y Pierre Lhomme; Crónica de un verano, de Jean Rouch; L’Amour existe, de Maurice Pialat, y muchísimas otras más), mientras que, en el segundo movimiento, a medida que la cronología del relato se aproxima a los años ochenta y noventa, el archivo de la ficción fílmica va dejando paso, progresivamente, al archivo mediático de la televisión, materializando así, en la propia piel de la película, el desplazamiento progresivo de la clase obrera en la esfera pública y las inevitables mutaciones que ello ha producido.

Virtuoso trabajo de found footage y, a la vez, riguroso análisis marxista del papel jugado por la clase obrera y por sus organizaciones políticas a lo largo del siglo, Retour à Reims va acompañado en su título de un paréntesis (Fragmentos) que explica todavía mejor la naturaleza del ensayo: en realidad, una serie de fragmentos de la historia del cine y del audiovisual francés a los que la memoria autobiográfica que alimenta el relato en off trata de conferir un sentido y un discurso. Y ese discurso, extraordinariamente lúcido, no solo viene a recordarnos cómo la propia naturaleza del capitalismo exige la explotación y marginación de la clase obrera, sino también cómo únicamente volviendo a situar la lucha de clases en el centro de la ideología y de las políticas de la izquierda podrá esta, si acaso, llegar a recuperar, en algún momento, todo el territorio que le concedió a la extrema derecha fascista debido al racismo profundo que impregnaba la política y las tesis de la izquierda tradicional agrupada en su día, mayoritariamente, en torno al Partido Comunista. El relato en off nos recuerda que la confianza depositada por la base social del proletariado en el partido neonazi de Le Pen tiene, entre otros componentes, la función de permitir a ese electorado –arrinconado y olvidado por el sistema— sentirse superior a quienes sufren todavía en mayor medida la marginación y la explotación, es decir, los emigrantes pobres que habitan en los cinturones de las banlieus en las grandes urbes francesas.

Más analítica en su primera parte y más discursiva en la segunda, quizá más elaborada en lo estrictamente cinematográfico que en sus reflexiones finales sobre las luchas del dudoso movimiento de los chalecos amarillos (por ejemplo), la película tiene la gran virtud de volver a situar a la clase obrera en el centro del relato y de proponer una relectura del pretérito y de la ‘historia oficial’ (también la de la izquierda clásica) que permite cuestionar el presente y reflexionar sobre todos los frentes de lucha que siguen abiertos hoy en día (el feminismo, las políticas medioambientales, la segregación racial, la defensa de lo público, etc, etc.). Habrá que volver con mucha calma sobre este importantísimo trabajo.

Carlos F. Heredero