Rebelión ante la opresión

Su cine es explícitamente político y expresa un ideario antirracista y anticolonial.

Travis Wilkerson: creo en el cine personal, en el punto de vista y la experiencia de cada persona. Quiero hacer películas que reflejen lo que pienso; no impongo la política en ellas, surge de forma natural de las cosas que me importan. Por nuestra forma de trabajar es mucho lo que tenemos que hacer, es un proceso que dura años: hay que escribir, rodar, hacer la edición, la mezcla de sonido, la corrección de color, el DCP y los archivos de subtítulos. Tenemos que hacerlo todo, así que es necesario mantener la pasión y el interés en el proyecto. Tiene que significar mucho para ti.

Erin Wilkerson: la idea de que hay películas políticas y no políticas es ridícula. Todas lo son porque o te aferras al statu quo y dices que te parece perfecto lo mal que está todo, o intentas algo totalmente diferente. Creo que en mi caso viene de haber crecido en Los Ángeles, con los problemas de la frontera y tener personas amigas que de repente ellas o sus familias son deportadas. Hay muchas fricciones allí, hay una enorme comunidad originaria que no se puede expresar plenamente porque, por alguna razón, los mexicanos no son vistos como indígenas en la mentalidad estadounidense. En realidad, la pregunta es si estás de acuerdo con que estas personas desaparezcan o vayan a prisión, o si no te parece bien.

Sus películas conectan diferentes momentos históricos, como si quisieran expresar que la represión y los crímenes contra la humanidad son siempre lo mismo que, simplemente, cambia de forma.

T. W.: Me interesa la continuidad de la opresión, pero igual de importante, y quiero que mi trabajo lo aborde cada vez más, es el espíritu de rebelión y de resistencia. Las dos cosas para mí son igual de significativas. En parte, lo que me atrapó en las películas de Santiago Álvarez fue la rebelión que había en ellas y cómo el movimiento cinematográfico en sí mismo era una expresión de rebelión contra toda la infraestructura del cine. Eso mismo es lo que me atrajo originalmente de Frank Little, que debería ser un personaje importante, ampliamente conocido y discutido, pero aún no es así; la narrativa del poder borra de la Historia la resistencia. Estoy muy involucrado de nuevo con Little porque estoy preparando una continuación de An Injury to One. Lo que quiero hacer ahora es trascender la película anterior, que trataba fundamentalmente sobre su asesinato, y eso me incomoda, porque su vida fue mucho más. Quiero construir una imagen de él mucho más rica, mostrar el río en que nadaba cuando era niño, el hogar de su infancia, quiénes eran sus hermanas y hermanos… los detalles que lo transforman de una suerte de figura sacrificial en un verdadero ser humano. Eso es lo que más me interesa.

Me gustaría que hablaran del uso de la voz y de los textos escritos en pantalla.

E. W.: Hay varias cuestiones respecto a la voz. Si haces un documental pero no revelas tu posición, ¿estás haciendo una obra honesta, precisa, ética? Tienes que expresar tu postura, pues si no lo haces caes en formas de abstracción y de cosificación, que están asociadas a la opresión colonial. Decir quién eres, qué haces y por qué es una forma de evitarlo. No siempre sale bien, a veces suena demasiado fuerte o no tiene el tono adecuado, pero aún así creo que es esencial. El uso de palabras escritas viene derivado de eso. No todo tiene que decirse. A veces uso el texto cuando las palabras golpean con fuerza; al ponerlas sobre la pantalla el espectador se enfrenta a ellas de una manera muy diferente.

T. W.: Quiero que sea la voz de una persona, no una voz incorpórea, quien nos guíe a través de la experiencia cinematográfica. Que quienes ven la película puedan decir “sé quién habla, sé cuáles son sus prejuicios, conozco su punto de vista, no estoy de acuerdo con su análisis” o lo que sea. Quiero que la gente pueda sacar sus propias conclusiones. En cuanto al texto, llegué a eso por casualidad. En los momentos en que la gente lee un texto, lo hace con su voz, no con la voz de la persona que escucha; eso rompe mi dominio de la narrativa y les obliga a entrar en la narrativa en sus propios términos y a decidir “no estoy de acuerdo” o “sí estoy de acuerdo”. Me parece interesante esta dialéctica entre una voz que habla y de repente deja de hablar. Cuando mejor uso el texto es haciendo eso. Además, a ambos nos encanta el diseño gráfico, así que el uso de palabras escritas es también una cuestión de gusto.

El medio ambiente es una de las mayores preocupaciones de nuestro tiempo. Aunque no sea el asunto principal, está a menudo presente en sus películas.

E. W.: La ecología es una parte fundamental de mi trabajo y mi pasión. Me gusta mucho Silvia Federici, que empezó en los setenta escribiendo sobre el derecho a salario por las tareas domésticas, pero ha estudiado también la colonización y privatización de la tierra. Fui a verla a su casa en Brooklyn; una amiga, Lynne Sachs, le ha estado ayudando con el archivo. Tiene un archivador para sus diferentes épocas de investigación y el último estante está dedicado exclusivamente a la ecología. Al verlo pensé “claro, la ecología es la base de todo”. No se puede hablar de interseccionalidad sin raza, género, clase y todo eso, pero la Tierra es también un ente oprimido por el capitalismo. Todo está conectado y el hecho de que nos veamos como algo fuera de la naturaleza es en parte la razón por la que ahora estamos tan jodidos. Filmé mi última película en Croacia e intenté imaginar cómo hacer una película desde el punto de vista de la Tierra como algo vivo. ¿Cómo hacerlo dentro de la gramática cinematográfica? Si muestro una flor, como en la obra de Rose Lauder, ¿se percibe como algo que siente, o siempre habrá alguien que mira con la mentalidad de “no somos parte de la naturaleza, somos algo más”? Experimenté con algunas ideas, pero no creo que ninguna haya funcionado del todo. Sigo intentando averiguar cómo hacerlo. Son ideas en desarrollo, veremos cómo resultan.

Entrevista realizada en el Festival Intersección, en A Coruña, el 3 de noviembre de 2025.

Martin Pawley