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El culo del mundo (Andreu Buenafuente)

Enric Albero.

“¿Y si la risa se va de mí?”, le pregunta Andreu Buenafuente a Pepe Rubianes en una entrevista de archivo recuperada para El culo del mundo, documental que busca, antes que responder a una cuestión de fundamentos casi metafísicos, desarrollar un análisis de los aspectos que rodean al mundo de la comedia. A mitad de camino entre el exorcismo profesional (el presentador de late shows desarrolló este proyecto tras la cancelación de su programa Buenas noches y Buenafuente), la sesión de autopsicoanálisis y el programa de promoción, el film combina las entrevistas a cómicos –desde colaboradores suyos como Berto Romero o Corbacho, hasta Leo Bassi, Guillermo Fesser y Juan Luis Cano (Gomaespuma) o Santiago Segura– con grabaciones íntimas que funcionan a modo de diario (confesiones mirando a cámara) y material previo.

Con estos mimbres, basculando entre la condición de sujeto y objeto, Buenafuente trata de somatizar la angustia (“Andreu sin programa de televisión está cojo”, afirma su compañera profesional y sentimental, Silvia Abril) al tiempo que esboza un (auto)retrato calculado, tan lejos de la hagiografía como de la crítica sincera, constructiva. Valga como ejemplo la causalidad que se establece entre su carácter ensimismado y una indudable capacidad creativa que abarca disciplinas como la pintura, la fotografía o la escritura. El documental, cuyos modos televisivos pueden rastrearse en otras producciones impulsadas por El Terrat (la composición de las introducciones a las entrevistas podría aparecer en un programa como Salvados), abunda en la reiteración de ideas, adolece de un estilo monocorde y solo alcanza cotas de genialidad cuando rompe los corsés formales (Buenafuente y Carlos Areces tratando de reproducir una escena de Mi vida sin mí dirigidos por Isabel Coixet) o cuando el impacto de los testimonios fractura las expectativas, como sucede con el striptease biográfico de Concha Velasco alternado con la composición de un cuadro del propio Buenafuente (una calavera con nariz de clown), una de las escasas concesiones al uso creativo del montaje.